Alimentación Y Destete

Todo lo que conlleva el nacimiento de un bebé puede resultar, en ocasiones, confuso. Mientras el cuerpo de la madre se recupera del parto y se prepara para la lactancia, el bebé también va adaptándose al mundo. En lugar del suministro continuo de nutrientes procedente del cordón umbilical, el bebé necesita aprender a comunicar sus necesidades a la madre y esta debe aprender a satisfacerlas.

El embarazo y el parto consumen gran parte de las reservas de hierro de la madre, poniéndola en riesgo de sufrir déficit de hierro. A pesar de que su cuerpo es muy eficaz a la hora de reaprovechar el hierro de los glóbulos rojos que ya no necesita el bebé, el 26% de las mujeres que no toman suplementos de hierro padecen déficit de hierro una semana después del parto.1,2 La ferropenia puede conducir a anemia por déficit de hierro, en la que el organismo dispone de un número reducido de glóbulos rojos sanos.3 La ferropenia puede afectar tanto a la calidad de la leche materna4 como a su calidad de vida.2

 

Hierro y lactancia


Al igual que para el embarazo y el parto, el cuerpo también está diseñado para la lactancia, pero esto no significa que sea sencillo. Una lactancia exitosa dependerá de factores psíquicos, emocionales y sociales.5 La madre necesitará el apoyo de su familia para que le ayuden con las tareas domésticas y la animen cuando tenga dificultades. También resultará muy útil que le preparen comida nutritiva y rica en hierro que la mantengan saludables a ella y al bebé.

Tener anemia que pueda derivar de la ferropenia6 aumenta las posibilidades de sufrir el síndrome de insuficiencia de leche. Esto implicaría que su bebé no gane peso adecuadamente y quiera comer con frecuencia. Esta situación puede hacer que se sienta tensa y sin confianza en su capacidad de amamantar.5 Por otro lado, el contenido de grasas y calorías de la leche puede verse afectado.4 La leche materna también proporciona anticuerpos al bebé, que le ayudan a protegerse de infecciones.4 Todo ello junto al posible déficit de otras sustancias necesarias para el sistema inmunitario del bebé4 puede afectar a su experiencia como madre.

Para producir la mejor leche materna posible y disfrutar alimentando a su bebé, asegúrese de que los alimentos que consume contengan suficiente hierro. Si desea obtener más información sobre cómo conseguir hierro a través de la dieta, consulte el apartado «Elija bien la comida»

 

Hierro y alimentación para lactantes


A algunas fórmulas para lactantes se les añade más cantidad de hierro, por lo que se las conoce como enriquecidas con hierro. Esto significa que si alimenta a su bebé con este tipo de fórmulas para lactantes, probablemente obtenga todo el hierro que necesita. No obstante, si su bebé es pequeño o fue prematuro, su médico o matrona le recomendará el suplemento más adecuado.

Si no amamanta, es probable que su menstruación comience de nuevo, lo que puede ponerle en riesgo de desarrollar déficit de hierro. La cantidad de hierro perdida durante la menstruación es el doble de la que necesita para amamantar.7 Como además su cuerpo se está recuperando de la pérdida de sangre sufrida durante el parto, debe asegurarse de que su dieta contiene mucho hierro. Puede utilizar nuestro Explorador de síntomas para buscar las manifestaciones de la ferropenia y, si cree que puede tener falta de hierro, acuda a su médico. Estar sana y cuidarse le ayudará a cuidar de su bebé.

 

Hierro y fatiga


Es habitual sentirse cansada cuando se tiene un bebé, pero no debe llegar a  sentirse extremadamente agotada, lo que se denomina fatiga. Cuando sufre fatiga puede sentirse sin fuerzas mental y físicamente todos los días, incluso sin hacer grandes esfuerzos.

La fatiga y el agotamiento se suelen asociar con la falta de hierro8 y pueden influir negativamente en la calidad de la leche materna.7 También puede sentirse demasiado cansada para amamantar y necesitar ayuda de alguien para que dé el biberón a su hijo y así poder descansar.5

La fatiga puede afectar a su capacidad de cuidar a su bebé incluso si no lo amamanta, ya que aumenta las posibilidades de que sufra depresión posparto.9 Para evaluar su nivel de fatiga, complete nuestra Encuesta sobre la fatiga. Acuda a su médico si cree que padece esta dolencia. Puede utilizar los resultados de esta encuesta para explicarle de qué manera la fatiga afecta a su vida. Si se debe a la ferropenia, el médico le podrá recomendar tratamientos que disminuirán el nivel de cansancio que experimenta.

 

Hierro y destete


Su bebé no tardará demasiando en estirar el brazo en dirección a la comida que consumen sus padres y en mover su boca a la vez que sus progenitores. Puede parecer rápido, pero es importante que ya con 6 meses el bebé empiece a comer alimentos ricos en hierro.

Su bebé nació con suficiente hierro para crecer durante los primeros 6 meses de su vida,10 pero la leche materna no contiene mucho hierro.11 Por ello, una vez acabadas estas reservas, debe añadirse hierro a la dieta del bebé. En los países desarrollados, más del 16% de bebés de menos de un año y el 25% entre 1 y 5 años sufren anemia ferropénica.12

Tabla: cantidad de hierro que necesita un bebé en comparación con el hierro que necesita un adulto13:

Edad Cantidad De Hierro Necesaria Al Dia
6 - 12 meses 11 mg
1 - 3 años 7 mg
Mujer adulta no embarazada 18 mg
Hombre adulto 8 mg

Si su bebé nació en el tiempo estimado y lo está amamantando, se recomienda que a partir de los cuatro meses le dé un suplemento de hierro de 1 mg por cada kilo de peso, todos los días hasta que coma suficientes alimentos ricos en hierro.10

Muchos de los alimentos para bebés están enriquecidos, sobre todo los cereales. Sin embargo, es bueno introducir alimentos ricos en hierro de manera natural, como lo carne roja. La carne no solo es una gran fuente de hierro, sino de otras vitaminas y nutrientes, como el cinc.14 Un estudio con niños del Reino Unido demostró que los que comían carne mostraban un mayor desarrollo de las habilidades físicas que los que no lo hacían.14

También es importante que no le dé a su bebé leche de vaca antes de que cumpla un año, y en poca cantidad a partir de entonces.15 Esto se debe a que la leche de vaca no contiene mucho hierro, por lo que su bebé no obtendría tanto como le pueden aportar las fórmulas para lactantes enriquecidas. Además, podría alterar los intestinos del bebé con presencia de  sangre en sus heces (y pérdida de hierro). Algunas sustancias como la vitamina C ayudan a la absorción del hierro, mientras que otras lo impiden. El calcio, nutriente fundamental de la leche, es una de las sustancias que dificultan que el hierro se absorba. Todo ello significa que si su hijo toma mucha leche de vaca a una edad demasiado temprana, puede sufrir ferropenia.15 Si desea obtener más información sobre los alimentos que representan una buena fuente de hierro, consulte el apartado «Elija bien la comida».