¿Qué es?

La anemia se define como la disminución de la concentración de hemoglobina (Hb) en la sangre que es el parámetro más fiable para conocer si se padece anemia. En personas adultas, se considera la presencia de anemia cuando la hemoglobina es inferior a 13 g/dL (130 g/l) en hombres y a 12 g/dL (120 g/l) en mujeres. En los niños, los niveles para determinar si padecen anemia dependen de su edad. Entre los 6 meses y los 6 años, se considerará que la sufren si la hemoglobina es inferior a 11 g/dL (110 g/l). Entre los 6 años y los 14, el nivel mínimo debe ser 12 g/dL (120 g/l).

Diferentes estudios demuestran que el 30% de la población mundial padece anemia y, que en la mitad de los casos, la causa es el déficit de hierro.

La anemia puede ser debida a diferentes causas o enfermedades. Además, los factores fisiológicos como la altitud, la raza o el hecho de ser fumador pueden influir en la concentración de hemoglobina en sangre. 

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas de la anemia se pueden dividir en cinco grupos: cardiovasculares y respiratorios, neurológicos, cutáneos, gastrointestinales y genitourinarios.

  • Los síntomas cardiovasculares y respiratorios más habituales son la disnea de esfuerzo, la ortopnea, la taquipnea, la angina, la claudicación, el pulso amplio y rápido, la cardiomegalia, los soplos, el edema y los ruidos vasculares.
  • En el aspecto neurológico, destacan las cefaleas, los acúfenos, el vértigo, el mareo, la pérdida de concentración, el cansancio y un descenso de la tolerancia al frío.
  • Referente a la piel, es habitual mostrar mayor palidez en piel, conjuntivas y lecho ungueal y fragilidad del cabello y las uñas.
  • A nivel gastrointestinal, la anemia puede provocar anorexia, náuseas, estreñimiento o diarrea.
  • Por último, los síntomas más característicos en el ámbito genitourinario son los trastornos menstruales, como la amenorrea y la menorragia, la pérdida de libido y la impotencia.

¿Qué causa la anemia?

Algunas de las causas más comunes de anemia son las siguientes:

  • Ingesta de hierro reducida: consumo insuficiente de este nutriente.
  • Disminución de la absorción o transporte de hierro: mala absorción por parte del organismo o fallo en el transporte del nutriente a través de cuerpo.
  • Aumento de las necesidades de hierro: embarazo, lactancia, crecimiento en la infancia y adolescencia.
  • Pérdidas sanguíneas por hemorragias.
  • Problemas gastrointestinales: úlcera péptica, varices, hernia de hiato, ingesta de AINE´s (antiinflamatorios no esteroideos), divertículos, procesos malignos, helmintiasis.
  • Problemas genitourinarios: pérdida menstrual, fibromiomas uterinos, tumores malignos, hemoglobinuria, HPN (hemoglobinuria paroxística nocturna).
  • Problemas respiratorios: carcinoma, hemosiderosis pulmonar, idiopática, infecciones, etc.
  • Otras: retención de sangre desde la aguja al dializador en el equipo de diálisis, hemolisis intravascular.
  • Extracciones frecuentes de sangre para pruebas de laboratorio.
  • Donación de sangre.

¿Qué enfermedades pueden desencadenar anemia?

Existen diferentes tipos de enfermedades que pueden dar lugar a anemia, algunas de ellas son:

  • Enfermedades autoinmunes, como artritis reumatoide, lupus eritematoso, conectivopatías mixtas, esclerodermia, síndrome de Goodpasture, enfermedad de Behçet, dermatomiositis, periarteritis nodosa o síndrome de Sjögren.
  • Hepatopatías y enteropatías, como enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, enfermedad de Whipple o hepatitis crónica activa. 
  • Otras enfermedades, como sarcoidosis, enfermedad de Takayasu o angeítis necrotizante.
  • Infecciones, como endocarditis, brucelosis, osteomielitis, tuberculosis, sepsis, sida o infecciones urinarias crónicas.
  • Neoplasias, como linfomas, mieloma o carcinomas.